lunes, 17 de mayo de 2010

Bowling for Columbine, película buena y tendenciosa

El documental de Michael Moore muestra una realidad que muchos no quieren ver. Critica duramente la cultura americana que defiende a ultranza la tenencia de armas en el hogar. En EUA hay más de 11.000 asesinatos anuales con arma de fuego. Sin embargo, otros países como Canadá tienen, en proporción, tantas armas en los hogares como los americanos, pero sus índices criminales son prácticamente inexistentes. ¿Cuál es entonces el problema? Veamos el desarrollo del documental.

Un día cualquiera, Moore acude a un banco donde le regalarán un rifle por abrir una cuenta. Con ello observamos la facilidad con que se puede obtener un arma en EUA y cuál es la forma de atraer clientes para cualquier negocio. Tras conseguir su rifle, se mezcla con la Milicia de Michigan y estos le revelan que “estar armado es un deber y una responsabilidad americana. No hay que buscar intermediarios, debes ocuparte personalmente de los tuyos”. Qué abismo cultural con Europa.

Continúa desvelando el entramado armamentístico americano cuando es recibido en casa del hermano de Timothy McVeig, aquel loco que mató a casi 200 personas al volar el Edificio Federal Alfred P. Murrah en 1995. El hombre explica con una serenidad pasmosa que en su granja tiene mechas, dinamita, detonadores y gasolina. Cree que es algo normal y que puede tenerlo cualquiera. Ah, y confiesa dormir con una M-16 bajo la almohada; increíble.

Tras este testimonio, se centra en el pueblo de Littleton y en su gigante fábrica de armas. El relaciones públicas de la empresa explica que el gobierno americano las fabrica sólo para defenderse del enemigo que desea atacarle. Muy inteligentemente, presenta a continuación una batería de imágenes de las grandes masacres del último siglo y la tiranía de los grandes gobernantes, como para contradecir lo que acaba de afirmar el empleado de la fábrica.

Después de ofrecer sorprendentes retratos de la sociedad americana, llega el clímax del documental con el relato del crimen en el Instituto Columbine de Littleton, donde dos de sus alumnos irrumpieron en el interior y comenzaron a disparar hasta agotar las más de 300 balas que llevaban. Mataron a 12 niños. Inmediatamente, muestra la convención de la Asociación Nacional del Rifle, presidida por Charlton Heston, que se celebró en Littleton unos días después. Con ello quiere mostrar cómo esta asociación se moviliza rápidamente antes de que se cree una opinión contraria a la posesión de armas; además de la falta de sensibilidad hacia las víctimas del atentado.
Contemplando incrédulo todo lo que sucede, cómo la gente habla de las armas y la aceptación social que encuentran, retrata en un tono irónico la psicosis desatada en los colegios tras el crimen; por ejemplo, niños expulsados por tonterías como gritar “te voy a matar” mientras juegan a policías y ladrones. Además, recoge las opiniones que dio la gente tras el atentado. Para su sorpresa, muchos culpan a Marilyn Manson, cantante de Heavy Metal y controvertido líder de masas.

Moore logra entrevistarse con él y el encuentro deriva rápidamente en una gratuita defensa del cantante por ser una persona irreverente, grosera y antisistema. Cierto que se le culpa de algo que no a hecho, aunque yo no tengo tan claro que sea del todo inocente: referentes sociales como éste, provocan desgracias para las que creemos no tener explicación.

A continuación compara a EUA con otros países importantes y demuestra que también tienen graves problemas sociales como las rupturas matrimoniales o la violencia en los videojuegos. Con ello pretende ir descartando motivos que expliquen el elevado índice de crímenes en América. También hace un breve repaso por la historia de EUA con un formato en dibujos animados. Si hasta el momento resultaba todo muy creíble y bien documentado, en este momento el documental pierde seriedad y objetividad. Hace un retrato de la historia muy crítico y absolutamente sesgado, presentando al hombre blanco con un criminal llegado desde Inglaterra que ha descargado sus iras contra todo lo que le ha salido al paso.

Inicia otro bloque que recupera el interés y presenta el pánico creado por las cadenas de televisión, en las que continuamente se muestran los crímenes, demostrando que aunque estos han descendido un 20% en los últimos años, la información al respecto ha aumentado un 600%. De ahí, entra ha hacer una exhaustiva comparación con Canadá, país más parecido en cuanto a cultura y estilo de vida. Descubre que los crímenes son casi inexistentes y que el tratamiento de los medios de comunicación es muy distinto.

Presenta entonces el segundo núcleo del reportaje con el asesinato de una niña de 6 años por parte de un compañero de clase de la misma edad, con una pistola que le robó a su tío. Vemos la historia de la madre del niño, que no puede encargarse de él porque cada día debe recorrer 150km para ganar unos dólares más y así poder pagarse la asistencia social. Critica duramente a los medios que se presentan en Flint, lugar del asesinato, sólo para cubrir la noticia sin preocuparse por investigar un poco y descubrir qué pudo motivar semejante drama. Flint es una ciudad que se sale de los estereotipos americanos y cuenta con barrios que viven inmersos en la pobreza, con un elevado índice de personas, sobre todo negros, que viajan muchos quilómetro a diario para encontrar trabajos mejor pagados en los estados colindantes.

Finaliza el reportaje con dos tracas muy logradas. La primera, localiza a dos víctimas del atentado de Columbine y les convence para que le acompañen a K-Mart, centro comercial donde los asesinos compraron las balas, con el objetivo de que dejen de venderlas. Sorprendentemente lo consiguen. La segunda, entra en casa de Charlton Heston y se entrevista con él haciéndose pasar por un miembro de la Asociación Nacional del Rifle. Le hace una encerrona muy lograda y pone en evidencia la falta de argumentos de los que defienden la posesión doméstica de armas.

El reportaje es muy dinámico porque combina las entrevistas con imágenes históricas trepidantes y un guión de lo más coloquial que lo hace muy atractivo. Presenta un grave problema social, que es real y muy patente. Parece que Michael Moore se va acercando a la respuesta que busca pero, para mi decepción, se convierte en uno más al finalizar el reportaje sin dar en el clavo, en por qué en EUA hay cada año más de 11.000 atentados por arma de fuego. Sin embargo, es cierto que apunta muchas posibles causas y lo hace de forma clarividente. En mi opinión, en algunos momentos se olvida del objeto del reportaje y se centra en críticas banales a todo lo que suene a patriotismo americano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario