viernes, 28 de mayo de 2010

Cuando la Verdad no es relativa

Hay personas que aún creen en el rostro humano de las religiones. Las consideran enriquecedoras e incluso necesarias para ofrecer un camino de redención al hombre de hoy. La revista Dialogal y su director, Manu Pérez, confían en el poder conciliador de la religión y, por eso, tratan de acercar la profundidad de las religiones a toda la sociedad.

Tras escuchar a Manu Pérez debo entender que las religiones, al fin y al cabo, están formadas por las personas que las integran y, por lo tanto, en si mismas no son nada, sino aquello que son su miembros. Por esto, es importante evitar generalizar y condenar sistemáticamente todo aquello que huela a fe. No estoy de acuerdo. Intento que entienda que, aun estando formadas por personas, las religiones son lo que son, pues tienen un credo, unas verdades, una doctrina y una tradición en ocasiones milenaria. No -responde-, las religiones como tal no existen.

Entonces puedo entrever que, a pesar de su encomiable labor conciliadora, no es un hombre de fe que haya experimentado la presencia de Dios en su interior. Siendo así y sin darse cuenta, concibe las religiones como algo parecido a instituciones buenas y benéficas que ofrecen materiales para el buen comportamiento espiritual. No. Eso no es la religión.

Religión (re-ligare) significa relacionarse con Dios y corresponderle. Si esto es así y entendemos el término en su sentido auténtico, podremos afirmar que la religión, católica, judía o musulmana, por muchas variantes e interpretaciones que tengan, cada una es sólo lo que Dios (su dios) haya revelado. Problema: no todas las religiones parten de una revelación; vale, pues estamos empezando la casa por el tejado.

Podré el ejemplo que conozco. La religión católica es revelada. Jesucristo, mismo Dios, revela su voluntad a los hombres y les redime. A partir de ahí, funda la Iglesia y nombra a un sucesor. La Iglesia se convierte su esposa mística y en el camino de salvación querido por Dios. En dos mil años de historia esta Iglesia ha desarrollado una tradición y ha compendiado una doctrina refrendada por los papas y los obispos (sucesores de Jesucristo y los apóstoles). Todo ello configura el camino querido por Dios para la salvación del hombre. Quien considere legítimamente otras vías de salvación estará en lo cierto o no, pero no podrá llamarse católico. Y lo hace.

El interés de la información religiosa

Oriol Domingo se encarga de llenar dos páginas sobre religión todos los domingos en La Vanguardia. Hoy nos cuenta sus vivencias en una charla distendida en la que responde ante las inquietudes del público.

Su carrera periodística se desarrolló en el campo de la política hasta que en el verano de 2002 empezó a dedicarse a la información religiosa. No le preguntaron si era creyente o no a la hora de escogerle. Su entorno consideró que era un paso atrás en su carrera profesional, y un político le preguntó si le estaban castigando. Al principio le desconcertó la reacción de la gente, pero en seguida se dio cuenta de que “el hecho religioso se ve con recelo, broma y desprecio en nuestra sociedad”.

Sin tiempo para las dudas, se pone manos a la obra y sus primeros artículos empiezan a ver la luz. Las reacciones no se hacen esperar y tanto compañeros como lectores anónimos se ponen en contacto con él interesándose por la información religiosa que publica La Vanguardia. Descubre que aunque este tipo de información tiene mala prensa, interesa más de lo que parece. Durante estos ocho años no ha habido semana en que no le llegue al menos una carta de un lector.

La información religiosa debe ser tan rigurosa como cualquier otra, y “para que la gente se interese hay que escoger bien los temas que se tratan; escoger bien cómo explicar y narrar estos sucesos”. Pero ello requiere una intensa labor que empieza por crear una amplia agenda de contactos del mundo eclesiástico y aprender a relacionarse con ellos.

Domingo explica que el atractivo de la información religiosa radica en que es una sección “transversal y poliédrica, porque afecta a todos los ámbitos de la sociedad y lo hace desde diversos primas: social, económico, político, deportivo…”. Además, aunque atiende a lo espiritual, el hecho religioso es esencialmente humano, y por tanto afecta al comportamiento social de las personas. Las creencias religiosas de la gente repercuten directamente sobre la sociedad en la que viven.

Para acabar, invita al público a acercarse a la información religiosa como algo necesario para entender nuestra cultura. Afirma que “en la sociedad hay un gran desconocimiento de lo propio. La gente no sabe ni lo que son los Evangelios y nos tragamos códigos da vincis con una habilidad pasmosa”.

jueves, 27 de mayo de 2010

Hipotecas subprime, el camino de la crisis

Occidente ha pasado de un optimismo exultante a un gran pesimismo. La sociedad estaba instalada en el consumismo y bienestar con toda confianza, pero ahora se han hecho presentes el paro y el empobrecimiento. Podemos situar el inicio de esta crisis en la primavera de 2001, cuando estalla la burbuja especulativa de Internet, y en septiembre del mismo año, con el derrumbe de las torres gemelas de Nueva York.

Le Reserva Federal resuelve bajar los tipos de interés para enfriar la economía. Esto provoca un escenario idóneo para los que sepan aprovecharse del endeudamiento ajeno. Los bancos ven reducida la diferencia entre lo que cobran y lo que pagan a sus clientes, y sus ganancias disminuyen. Como revulsivo, ofertan servicios y productos como los Fondos de Inversión, cuyo beneficio se obtiene de las comisiones. Además, se añade la fórmula de crear préstamos arriesgados y multiplicar su número. Al ser arriesgados, permiten cobrar un interés más elevado. Todo ello conduce a un fuerte endeudamiento por la expansión de los créditos, con un aumento del valor de los activos en los balances bancarios por encima de los recursos propios.

El sector inmobiliario resulta el más propicio para desarrollar esta estrategia de ofrecer muchos préstamos con un reducido interés. Éste era un sector próspero, como demostraba el valor de la vivienda en EUA. Clinton populariza la vivienda propia para todos, donde los más astutos ponen a su alcance hipotecas con intereses muy bajos. Surgen entonces las hipotecas subprime que aglutinan préstamos arriesgados a personas insolventes (ninjas). Los préstamos que se ofrecen están por encima del valor de la vivienda, por lo que se da la posibilidad de adquirir otros bienes de consumo con el dinero sobrante.

Con el tiempo, a las entidades de préstamo se les acaba el dinero y optan por recurrir a los bancos, incluso a los extranjeros. Sin embargo, estos se encuentran pronto con las Normas de Basilea II, que limitan la proporción capitales mínimos / activos o créditos concedidos. La solución es llevar adelante el proceso de titulización o securitización, para transformar en títulos que se venden a una entidad financiera un conjunto de activos (préstamos), que a su vez los coloca en el mercado. De lo que se trata es de hacer paquetes con las hipotecas subprime con un bonito envoltorio (nombres atractivos e incomprensibles). Los paquetes se venden mediante las filiales de los bancos que las emiten. Los inversores interesados en adquirirlos, ya convertidos en CDO (Obligaciones de Deuda Colateralizada), sacarán el dinero de créditos de otros bancos o cajas. El endeudamiento sigue engordando.

En este punto salen a escena las Agencias de Rating. Estas empresas ofrecen las máximas calificaciones a los CDO. Las calificarán según la peligrosidad. Para echar más leña, entran en juego las Monolines, que avalan ante la posible fallida. Las grandes firmas se animan a entrar, por el aval de las monolines. No obstante, todo depende de la capacidad y solvencia de los ninjas, que al final son quienes deben pagar sus hipotecas e intereses a las entidades especializadas.

Los precios de la vivienda siguen subiendo y los ninjas dejan de poder pagar. Las entidades dejan de ingresar y no pueden hacer frente a sus deudas con la banca. Esto provoca el desmoronamiento progresivo del sistema financiero: si no puedes conseguir recursos, se te bloquean los existentes. La desconfianza de hace patente, los bancos no pueden dar créditos, los empresarios no tienen dinero y producen menos, sube el paro y baja el consumo.

Los Bancos Centrales abren sus inyecciones de capital y se ponen en marcha actuaciones conjuntas para minimizar el batacazo y evitar un nuevo crack.

lunes, 17 de mayo de 2010

Bowling for Columbine, película buena y tendenciosa

El documental de Michael Moore muestra una realidad que muchos no quieren ver. Critica duramente la cultura americana que defiende a ultranza la tenencia de armas en el hogar. En EUA hay más de 11.000 asesinatos anuales con arma de fuego. Sin embargo, otros países como Canadá tienen, en proporción, tantas armas en los hogares como los americanos, pero sus índices criminales son prácticamente inexistentes. ¿Cuál es entonces el problema? Veamos el desarrollo del documental.

Un día cualquiera, Moore acude a un banco donde le regalarán un rifle por abrir una cuenta. Con ello observamos la facilidad con que se puede obtener un arma en EUA y cuál es la forma de atraer clientes para cualquier negocio. Tras conseguir su rifle, se mezcla con la Milicia de Michigan y estos le revelan que “estar armado es un deber y una responsabilidad americana. No hay que buscar intermediarios, debes ocuparte personalmente de los tuyos”. Qué abismo cultural con Europa.

Continúa desvelando el entramado armamentístico americano cuando es recibido en casa del hermano de Timothy McVeig, aquel loco que mató a casi 200 personas al volar el Edificio Federal Alfred P. Murrah en 1995. El hombre explica con una serenidad pasmosa que en su granja tiene mechas, dinamita, detonadores y gasolina. Cree que es algo normal y que puede tenerlo cualquiera. Ah, y confiesa dormir con una M-16 bajo la almohada; increíble.

Tras este testimonio, se centra en el pueblo de Littleton y en su gigante fábrica de armas. El relaciones públicas de la empresa explica que el gobierno americano las fabrica sólo para defenderse del enemigo que desea atacarle. Muy inteligentemente, presenta a continuación una batería de imágenes de las grandes masacres del último siglo y la tiranía de los grandes gobernantes, como para contradecir lo que acaba de afirmar el empleado de la fábrica.

Después de ofrecer sorprendentes retratos de la sociedad americana, llega el clímax del documental con el relato del crimen en el Instituto Columbine de Littleton, donde dos de sus alumnos irrumpieron en el interior y comenzaron a disparar hasta agotar las más de 300 balas que llevaban. Mataron a 12 niños. Inmediatamente, muestra la convención de la Asociación Nacional del Rifle, presidida por Charlton Heston, que se celebró en Littleton unos días después. Con ello quiere mostrar cómo esta asociación se moviliza rápidamente antes de que se cree una opinión contraria a la posesión de armas; además de la falta de sensibilidad hacia las víctimas del atentado.
Contemplando incrédulo todo lo que sucede, cómo la gente habla de las armas y la aceptación social que encuentran, retrata en un tono irónico la psicosis desatada en los colegios tras el crimen; por ejemplo, niños expulsados por tonterías como gritar “te voy a matar” mientras juegan a policías y ladrones. Además, recoge las opiniones que dio la gente tras el atentado. Para su sorpresa, muchos culpan a Marilyn Manson, cantante de Heavy Metal y controvertido líder de masas.

Moore logra entrevistarse con él y el encuentro deriva rápidamente en una gratuita defensa del cantante por ser una persona irreverente, grosera y antisistema. Cierto que se le culpa de algo que no a hecho, aunque yo no tengo tan claro que sea del todo inocente: referentes sociales como éste, provocan desgracias para las que creemos no tener explicación.

A continuación compara a EUA con otros países importantes y demuestra que también tienen graves problemas sociales como las rupturas matrimoniales o la violencia en los videojuegos. Con ello pretende ir descartando motivos que expliquen el elevado índice de crímenes en América. También hace un breve repaso por la historia de EUA con un formato en dibujos animados. Si hasta el momento resultaba todo muy creíble y bien documentado, en este momento el documental pierde seriedad y objetividad. Hace un retrato de la historia muy crítico y absolutamente sesgado, presentando al hombre blanco con un criminal llegado desde Inglaterra que ha descargado sus iras contra todo lo que le ha salido al paso.

Inicia otro bloque que recupera el interés y presenta el pánico creado por las cadenas de televisión, en las que continuamente se muestran los crímenes, demostrando que aunque estos han descendido un 20% en los últimos años, la información al respecto ha aumentado un 600%. De ahí, entra ha hacer una exhaustiva comparación con Canadá, país más parecido en cuanto a cultura y estilo de vida. Descubre que los crímenes son casi inexistentes y que el tratamiento de los medios de comunicación es muy distinto.

Presenta entonces el segundo núcleo del reportaje con el asesinato de una niña de 6 años por parte de un compañero de clase de la misma edad, con una pistola que le robó a su tío. Vemos la historia de la madre del niño, que no puede encargarse de él porque cada día debe recorrer 150km para ganar unos dólares más y así poder pagarse la asistencia social. Critica duramente a los medios que se presentan en Flint, lugar del asesinato, sólo para cubrir la noticia sin preocuparse por investigar un poco y descubrir qué pudo motivar semejante drama. Flint es una ciudad que se sale de los estereotipos americanos y cuenta con barrios que viven inmersos en la pobreza, con un elevado índice de personas, sobre todo negros, que viajan muchos quilómetro a diario para encontrar trabajos mejor pagados en los estados colindantes.

Finaliza el reportaje con dos tracas muy logradas. La primera, localiza a dos víctimas del atentado de Columbine y les convence para que le acompañen a K-Mart, centro comercial donde los asesinos compraron las balas, con el objetivo de que dejen de venderlas. Sorprendentemente lo consiguen. La segunda, entra en casa de Charlton Heston y se entrevista con él haciéndose pasar por un miembro de la Asociación Nacional del Rifle. Le hace una encerrona muy lograda y pone en evidencia la falta de argumentos de los que defienden la posesión doméstica de armas.

El reportaje es muy dinámico porque combina las entrevistas con imágenes históricas trepidantes y un guión de lo más coloquial que lo hace muy atractivo. Presenta un grave problema social, que es real y muy patente. Parece que Michael Moore se va acercando a la respuesta que busca pero, para mi decepción, se convierte en uno más al finalizar el reportaje sin dar en el clavo, en por qué en EUA hay cada año más de 11.000 atentados por arma de fuego. Sin embargo, es cierto que apunta muchas posibles causas y lo hace de forma clarividente. En mi opinión, en algunos momentos se olvida del objeto del reportaje y se centra en críticas banales a todo lo que suene a patriotismo americano.