miércoles, 27 de enero de 2010

Con faldas y a lo loco

Cristiano Ronaldo, piquito de oro y cejita depilada cual gitanito de Jerez, aderezaba sus pasos de bailarina cabaretera con un animado movimiento de brazos. La sensatez nos descarta la agresión premeditada, pero negar las intenciones de la danza del jugador sería mentir. Desplaza bruscamente su brazo derecho para que impacte en el adversario y así zafarse. La mala suerte se ceba de nuevo con la vedette, que estampa el codo en todo el careto del zaguero. Adiós nariz. A la calle y a callar. La vendetta madrileña abre fuego y habla de villarato (dícese del caciquismo localizado en la Federación Española de Fútbol) contra el Madrid y en favor del Barça. ¿Qué habrán hecho esta vez los culés? Nada, da igual, culpa suya. No, mejor, del pobre Messi. Síntomas delatores de una impotencia rancia y poco elegante, fruto de la condena al eterno segundo lugar. Si alguna vez los merengues fueron unos señores, como les encanta decir con petulante orgullo, ahora ya no los son. Excepto dos bellas féminas como Guti y Ramos, todos son cutres y charnegos como lo es el fútbol, como lo es Ronaldo. Mejor que sea así, porque cuando el fútbol se convierta en deporte de damas y caballeros, será una mierda. Ala Cristiano, a pringar. Si es que pareces más tonto... Dicho.

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